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Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa (Gandhi)

21.07.2017

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La idea de democracias formales y  democracias reales no es nueva, sino que corre pareja en la historia al concepto de democracia. Hay democracias fuertes y democracias débiles, democracias auténticas y democracias fingidas, democracias estéticas, donde las formas democráticas son buscadas por élites dominantes que pretenden asegurar su propia supervivencia. En este sentido, hay una escala que va desde los regímenes autoritarios a las democracias plenas, pasando por regímenes híbridos y democracias imperfectas (otras son más bien fallidas).

Resulta que la Unidad de Inteligencia Económica del diario The Economist publica un índice que es el resultado de evaluar la calidad de las democracias en el mundo (un índice en el que aparecen 167 países). Puede afirmarse que constituye una referencia que debería poner en alerta a muchos países que en los últimos años caen en el ranking porque aumenta la desconfianza del pueblo hacia los gobiernos e instituciones y hacia los medios de comunicación, que han dejado se ser los guardianes de la democracia. Los procesos electorales, la participación política, el funcionamiento del gobierno y las libertades civiles son evaluadas. En el índice de la mejores democracias en 2016, Estados Unidos deja de ser considerado como democracia plena y pasa a ser considerado como democracia con problemas, situándose por debajo de los veinte primeros puestos de la lista. Esa calificación no está directamente relacionada con la victoria de Donald Trump, pues los autores del estudio se refieren a una erosión continuada en los diversos factores objeto de valoración. EEUU se sitúa entre las llamadas "flawed democracies" (democracias imperfectas), por detrás de Japón y delante de Italia. Pero el problema afecta a otros países, a muchos por desgracia, que según dicho estudio han visto mermada la calidad de sus sistemas democráticos. El estudio Democracy Index 2016 puede verse en este enlace de felipesahagun.es Ni siquiera los países que se encuentran entre los veinte primeros, considerados como democracias plenas (España figura en el puesto 17) tienen motivos para el optimismo, y mucho menos para el conformismo. La democracia es como un ser vivo que necesita nutrientes de calidad. Por ello es fundamental evitar dicha erosión, fomentando la participación política de los ciudadanos y el control del poder. Una regeneración y potenciación del sistema, no para estar en los lugares de cabeza de éste u otros índices, sino por propia convicción. Si no es así el sistema democrático puede ser devorado por la rutina y la complacencia.

 

   
 
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