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16.02.2019

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A tax question: olvidos fiscales y otros inconvenientes

Bill Richardson, Nancy Killefer, Tim Geithner, Tom Daschle… Barack Obama no ha tenido mucha suerte con estas propuestas, aunque la de Geithner sí ha cuajado finalmente.

En España y en países vecinos se teme al Fisco, pero se le desafía a menudo y hasta se presume ante amigos y conocidos de cómo se trampea para no pagar impuestos o se tributa en cantidades ridículas. Si un candidato a ocupar un cargo público o alguien que ya lo desempeña o lo ha desempeñado ha tenido algún asunto de impago de impuestos, constitución de sociedades ficticias, cuentas en paraísos fiscales y otras argucias para rebajar su factura tributaria es probable que ni siquiera sea noticia. Si llegara a serlo, quizá ocupe unos renglones perdidos en una oscura página de un periódico. Si el caso es noticiable, también es probable que se conceda más espacio a la cínica e inverosímil explicación que ofrezca el afectado. Incluso habrá electores que piensen que quien es capaz de urdir trapacerías y argucias varias frente a Hacienda puede ser un político muy capaz, pues al fin y al cabo semejantes prácticas son reveladoras de astucia y sagacidad.

 

En Estados Unidos no son santos, y hay seguramente políticos deshonestos a mansalva, pero allí no se juega con estas cosas. Tom Daschle, que había sido elegido por Barack Obama para desempeñar el cargo de secretario de Sanidad, ha renunciado el pasado martes, 3 de enero, pidiendo al Presidente que retirara su designación al conocerse sus problemas por impago de impuestos. Al parecer, tras perder su escaño como senador por Dakota del Sur en 2004, Tom Daschle dejó de pagar miles de dólares en impuestos por ingresos no declarados de una actividad de consultoría, noticia que se dio a conocer la semana pasada. Según estas informaciones, Daschle habría modificado sus declaraciones fiscales de 2005, 2006 y 2007 para reflejar esos ingresos después de conocer la propuesta para el cargo.

Resulta que Bill Richardson, que iba a ser designado para ocupar la cartera de Comercio renunció dos semanas antes de la investidura. Antes que Tom Daschle renunció también Nancy Killefer, que había sido propuesta para supervisar la eficiencia presupuestaria.

En cambio, el secretario del Tesoro en el Gabinete de Barack Obama, Tim Geithner, ha sido confirmado en el Senado, tras revelar problemas en el pago de impuestos, explicando que, en su caso, el retraso en el pago de una cantidad equivalente a unos 30.000 euros fue debido a un error, sin que en ningún momento pretendiera engañar al Fisco. Hubiera resultado de chiste que el Secretario del Tesoro de EEUU fuese un defraudador fiscal. Pero la polémica creada por este caso es grande y son bastantes los que critican duramente este nombramiento tras conocerse sus olvidos con el Fisco.

Barack Obama ha admitido haber cometido un error la designación de Tom Daschle y piensa tomar medidas para que no vuelva a suceder ("And I take responsibility for it and we're going to make sure we fix it so it doesn't happen again.", declaró en la entrevista con Anderson Cooper en la CNN el pasado martes).

Es un problema de moralidad pública, que si no se tiene en cuenta acaba minando la credibilidad del pueblo en sus representantes. El propio Barack Obama ha expresado que cree que nadie como Tom Daschle está mejor preparado para el cargo ("nobody was better-equipped to deal both with the substance and policy of health care"). En esta misma entrevista el Barack Obama, que ha defendido en su campaña un cambio en la cultura política, realizándola desde abajo hacia arriba, dijo que no quiere transmitir al pueblo americano una imagen de que hay dos conjuntos de reglas, uno para la gente poderosa y otro para la gente de a pie, que trabaja todos los días y paga sus impuestos ("And I don't want to send a message to the American people that there are two sets of standards, one for powerful people and one for ordinary folks who are working every day and paying their taxes”).

En cualquier caso, estas cuestiones se abordan y se resuelven prontamente. Se difunden en los medios de comunicación, y se debaten en las cámaras de representantes y en los foros ciudadanos, porque preocupa mucho la moralidad en política. No son chaparrones de un día que pronto caen en el olvido como sucede en otras latitudes.

   
 
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